Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

PRIMER SEMINARIO DE ANÁLISIS CRÍTICO DE LA REALIDAD ARGENTINA
Los desaparecidos sociales
 

ALFREDO MOFFATT

Publicado en Diario Página 12 __26/11/99

 

 

Quiero reflexionar ahora, sobre temas que he trabajado toda mi vida, esta clase la propongo coloquial, por eso pensé, que un título podría ser los desaparecidos sociales y otro sería los desaparecidos de siempre. En este país, como en muchos países, siempre se hizo desaparecer a sectores, desde la colonización, con los indios, empezó este tema (y lo hacían en Europa también). Es como una costumbre humana eso de que los que toman el poder dicen: los que no son iguales a nosotros son marginados, están al margen y a veces se caen, se caen del otro lado de la sociedad. No acceden. Los indios, los negros… ¿Qué pasó con los negros en la Argentina?, había muchos negros, un quinto de la población, ¿y qué pasó? No sé…desaparecieron. Se sabe, hay investigaciones: las pestes, mandarlos al frente en el Paraguay. Y después el gaucho, que es la base de nuestra identidad, de la pobre identidad que tenemos que a veces la perdemos: la criolla, también,  desaparecido en los fortines. El Martín Fierro es un relato hermoso, muy dramático, de las crueldades, de cómo se los hacía desaparecer. Y después los desaparecidos en los conventillos que dieron origen al tango. El tango es muy triste porque habla de la desaparición de algo, no solo de la mina.

 Entonces el tema de los que desaparecen quiere decir que no son visibles. Y actualmente, yo diría, que desaparecidos son los de las villas miserias, un mundo aparte, donde se proyecta: ahí están los delincuentes, etc.… ¡Los ladrones están ahí! ¡mirá vos cuánto robaron que tienen una casita hecha con latas! Después están los desaparecidos en los hospicios, que ese fue mi primer trabajo de contacto intenso con los desaparecidos. Es realmente el destino de un joven que hace  un brote esquizofrénico, que es un accidente psíquico, según Pichón Riviere, que fue mi maestro y amigo durante muchos años. Un brote puede tener una reversión con técnicas dinámicas, pero se lo mete en el hospicio, se lo medica y se lo encierra, y ¿qué le pasa a alguien que hace un brote?, se siente muy solo y siente que el mundo se paralizó, se paró el mundo, el tiempo se paró ¡insoportable! desaparece la conciencia y entonces se lo deja solo y no se le explica  nada, es algo de una crueldad y una estupidez de las cuales siempre me asombré. Estas son las bases de mis conocimientos sobre los desaparecidos. Entran al hospicio y ya está. La gente dice ahí están los locos, se los imaginan con un cuchillo en la mano o con un gorro de Napoleón y cualquiera que haya ido ve que son gente muy sensible, algunos tienen algunas teorías raras sobre la realidad, que no coinciden con las nuestras, pero son gente amable, entonces ¿por qué?

Los presos. Una vez me dijo mi amigo Raúl Zafaroni, que él calculó todo lo que habían robado todos los presos del país y esa guita no alcanzaba a lo que se afanaba un día en las empresas por medio de las trampas, la usura, la corruopción

Entonces hay bolsones de desaparecidos. ¿Qué características tiene el preso social? Que es parecido al desaparecido  político. Que es negado. Que fue negado durante la dictadura y después sí apareció. Es negado, quiere decir que no es visto. Otro tanto pasa con los cirujas.Yo fui director del asilo de mendigos de la Municipalidad, (los únicos cargos oficiales que tuve fue con marginalidad extrema) después me echaron porque hice una cooperativa de crotos, pero estoy contento porque es gente dramáticamente muy fuerte, existencialmente (mucho más entretenida que mi clase media de origen inglesa y alemana, que es muy aburrida) por eso es que terminé, yo creo, en los hospicios y con la gente más marginada. Tienen una riqueza enorme… que producen los folklores de los pueblos. El tango no se inventó en Barrio Norte, el jazz no se inventó en Boston. Entonces, voy a contar una anécdota que es algo extraña, pero que ilustra eso en forma muy clara:  iba yo por la calle Santa Fe, con cierto espanto, mirando ese lujo pornográfico de las cosas suntuarias, venía de la villa, entonces estaba con una sensación de repugnancia, porque todo eso era leche de los pibes, era diarrea infantil todo ese lujo. Voy por ahí y de repente hay un croto, seguramente compañero del Borda, de adentro, que estaba con una camiseta, zapatos y no tenía nada más, estaba desnudo, genitales al aire y lo veo ahí flaco, esquizofrénico ¿viste? ¡con esa pinta!…  y viene una señora muy fina con su hija adolescente…

Yo pensé: acá va a haber como un escándalo. Pero la señora pasó con la hija y el hombre no existía, estaba reprimido completamente, pasó como si él fuera un árbol, es decir, hecho cosa. Esa es también, una de las características de los pibes de la calle, que son cosas. Yo he trabajado con ellos y mucho, en el Bancapibes, y los pibes ¿qué te dicen?: me miran como cosa, nos miran como basura. La gente los mira como cosas, nosotros que estamos aquí no, por ahí, los miramos con cierta piedad pero son difíciles de acceder porque están en otro mundo, el pibe de la calle es un arquetipo paradigmático del desaparecido, el que está en la calle está desaparecido, porque está en otro espacio y en otro tiempo. Y los pibes tienen esa sensibilidad de no ser, porque dicen: ¿de morfar?, conseguimos ¿dormir?, siempre hay algún lugar debajo de un andén o en el subte… es calentito, pero lo que más nos duele es que “ nos ven como bichos”. Y son perseguidos, duermen de día y viven de noche porque de noche es más peligrosa la calle, por los abusadores, por la violencia, etc.. Entonces el tema es este, el pibe de la calle está como en otro espacio-tiempo ¿por qué? Porque nosotros tenemos nuestra casita y la identidad se arma con los recuerdos, nosotros somos una historia que quiere continuar, somos un devenir, no somos sólo un “aparato psíquico”, por lo menos para mí, somos una historia que si está armada de atrás, la queremos seguir y si no está armada de atrás, no sabemos quienes somos. Y los pibes no pueden armar su historia por una razón muy sencilla: no tienen un artefacto en el cual se arme la historia, que aunque suene extraño, es la cama. Porque la cama está en nuestra pieza, en nuestra casa, y ahí nos podemos meter para adentro. Tenemos una serie de experiencias durante el día que incorporamos a nuestra historia. Siempre cuando llegamos a casa bajamos el stress, nos vamos a dormir y en ese momento, antes de dormirnos, todas esas experiencias nuevas se incorporan subjetivamente, se insertan y se transforman en recuerdos. Nosotros acumulamos historia porque tenemos la casita. Los pibes de la calle se llaman de la calle porque no tienen casa y entonces ¿qué pasa? al no tener casa siempre están afuera. El pibe de la calle es lo contrario a un preso, el preso no tiene afuera y el pibe no tiene adentro. No tener adentro es una condición de la no-existencia, por consiguiente el pibe de la calle, siempre está afuera, en stress, en atención, no puede meterse para adentro porque el que se mete para adentro “pierde” en la calle. Cuando duermen, duermen con  un ojo abierto y otro cerrado.

Nosotros, en el Bancapibes, vimos que  después de dos o tres meses de haber entrado, los chicos aún dormían con el culo contra la pared, en un ángulo de la habitación, para que no los violen, todavía temían eso. No aprendían a usar una casa hasta mucho tiempo después porque no tenían adentro subjetivamente.  Entonces el tema es que al no tener subjetividad no tienen historia, los condenamos a la no-existencia. El laburo con pibes de la calle es muy bravo, hay que hacerles recobrar la historia que está fragmentada, en pedacitos. Hay como una idea del padre que existió, una madre a la que vio cada tanto, de unos hermanitos desparramados, entonces es así que no pueden hacer una historia porque no saben quiénes son, cuando llegan a la adolescencia dicen: “yo sigo hasta que me bajen, porque estoy jugado”. Quiere decir yo no tengo futuro, por eso estos pibes salen a morir y matar, correcto porque no existen, porque no tienen proyecto, no tienen historia y los condenamos a no tener historia y a no tener proyecto.

Pero la desocupación nos hizo probar la medicina, la desocupación interrumpe el proyecto de futuro porque el desocupado no tiene inserción laboral y no sólo pierde la guita, pierde el horario, pierde el rol, pierde la mitad de su identidad, porque decía Freud que estar sano es poder amar y trabajar. Con esas dos piernas recorremos el mundo, nos cortan una con la pérdida del trabajo y estamos así, rengos, y al estar así rompemos la otra, la familia, por lo menos en clase popular se pierde la casa y a la mierda, tu mujer se conchaba con otro porque tiene que alimentar a los pibes y se acabó. La desesperación es algo que tiene que ver con la sabiduría popular, la palabra des-esperado, quiere decir que yo no me espero a mí. El humano existe porque espera ser otro, si nosotros no nos esperamos ser otro, no existimos. Porque la organización psíquica, desde una base existencial, es que yo soy para ser el otro y si no puedo ser el otro, porque me quitan el proyecto a través del trabajo y la familia, que son las dos estructuras fundantes de la identidad, yo quedo condenado a no existir. El pibe de la calle, por suerte, se dedica a afanar porque ese es su laburo. Los adolescentes están condenados a la inacción. Antes un viejo, llamaba al pibe y le decía: hijo mío, has salido del sexto grado: o trabajás o estudiás. Y ahora le dice: Hijo mío vení, no podés laburar porque no hay trabajo, estás condenado a la desocupación y no podés estudiar porque no te puedo mantener porque a penas nos alcanza. Están condenados al ocio forzado. Esos pibes dan vueltas y también son los adolescentes desaparecidos del sistema. Dan vueltas… dan vueltas… y no van a dar vueltas solos, no son tontos, se psicotizarían, sería igual que en el hospicio donde la gente da vueltas para construir el delirio, porque no les dan ni trabajo ni nada. El hospicio es una máquina de picar almas, de congelar. Entonces el pibe está fuera y se encuentra con otros y se re-tribaliza (arma una nueva familia) ¿con qué? con los modelos que le da esta sociedad de mierda: corrupción, afano y droga, ¿por qué se droga? porque ve que la vieja cuando está mal usa distintos fármacos, y si el viejito, el abuelo, jode mucho: fármacos. Todo resolvemos con química. Se terminó eso de que el humano es una historia que se organiza a través de esa dialéctica de contradecirse con el otro y existir porque el otro te dice algo que tiene que ver con lo que vos querés y esa historia sos vos. No, somos ahora, genes, química, entonces se drogan, son violentos porque la sociedad es muy violenta. El proceso militar fue de una crueldad increíble, a mí me dejó un antes y un después respecto de la Argentina, yo creía que los Nazis estaban en las revistas, estaban allá en Alemania, en la Alemania de mi madre. Mi madre era alemana (antinazi) y de pronto la GESTAPO estaba acá, a mí eso me descolocó un poco, me hizo perder cierta inocencia respecto a la Patria, la Bandera… Claro, fue un sector, pero ojo, un sector que tuvo trescientos mil cómplices directos para secuestrar, torturar y matar treinta mil y tres millones que decían: en algo andaban.

Sigo, entonces, con los adolescentes desesperados, que por suerte se organizan y afanan. El problema es que roban mal. Cuando yo era director del asilo de mendigos, venían a veces chorros grandes, comían conmigo, con el director, “de grata a grata”, “de poronga a poronga”, como dicen ellos. Uno me dijo: Señor director, ya no se puede robar, está invadido por improvisados. Porque en el afano hay tres reglas: hay que afanar, no matar a nadie y no dejarse agarrar. Y ahora matan y se dejan agarrar, no puede ser. Lo que ocurre es que los pibes no tienen entrenamiento. Yo estaba dando un curso en La Plata, en Acción Social, en la época de Cafiero, y propuse, estaba ahí uno de los jueces de La Corte Suprema, hacer una “Escuela de Choreo”, para que los pibes afanen ni matando, ni dejándose agarrar y vayan progresando en eso de afanar, cada vez más fino, hasta convertirse en “buenos empresarios”, todos se rieron.

Ahora, hablando de los políticos, en el caso de Menem, la primera vez lo voté, lo confundí con Facundo Quiroga (por las patillas) pensé: ¡Por fin vino un criollo a mandar! ¡Por fin se hizo lo del Martín Fierro! y después se transformó en Chirolita, con Clinton detrás, con las relaciones carnales que a mí me dan humillación machista, porque sospecho dónde vamos nosotros, nunca vamos arriba, es humillante ¿no? Es otro tema, yo creo que es una crisis social grande, que la sociedad se desarma para ser otra. Yo soy optimista en el fondo, soy un pesimista esperanzado. Sí, pesimista esperanzado, digo: ¡puta, qué cagada! ¡cómo están las cosas! Pero vamos a luchar igual y así nos entretenemos hasta que nos llegue la hora. Entregarse antes es un absurdo, al final perdés, la muerte es inevitable, pero estás peleando hasta lo último.

Retomo el tema de los adolescentes, por ejemplo cuando mataron al arquitecto, se unieron Los Vecinos Sensibles de Palermo, porque habían matado a un señor que vivía en un “barrio seguro”, pero si estos vecinos hubieran sido realmente sensibles, y diez años antes se hubieran reunido para ver qué pasaba con los chicos que estaban abandonados, maltratados, golpeados, desnutridos, no hubieran tenido que reunirse ahora por lo del arquitecto ¿se dan cuenta?

La sociedad siembra vientos para recoger tempestades ¡y se nos viene una, ahora!… Hay mucha bronca, Bs. As. está rodeada como en los tiempos de antes, rodeada de indios con bronca, en bolas y a los gritos. Como decía Sarmiento… no, Sarmiento no, fue el inventor de civilización o barbarie que es nefasto, para mí es nefasto como antinomia, especialmente porque la barbarie eran los argentinos y la civilización era europea y todavía seguimos en esa taradez, es suicida, es el único país que hace eso, estamos, todavía, esperando que vuelvan los barcos para irnos a Europa, somos europeos, bueno… ahora somos norteamericanos. Y respecto a Menem, yo creo, que si se lo hubiera podido votar tres veces, sacábamos la medalla al masoquismo, el país del masoquismo ¿Se dan cuenta? Hay que hacerse cargo de que algo nos pasa, al tango lo tenemos en la sangre y tiene algo de masoquista. “Tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero” Es la declaración del masoquismo.  

Sigo con esto de los desaparecidos sociales y es muy doloroso y da mucha bronca. El tema es que en esta sociedad, en este momento, se les está yendo la mano con la exclusión, con el tema de la desocupación estamos excluyendo a tanta gente que no va a poder mantenerse esta situación. Hace un tiempo yendo a la India, para hacer el “doctorado en pobreza”, estuve en Calcuta con la Madre Teresa… En ese viaje, estuve también en Sudáfrica, y un muchacho de la Universidad me dijo: (sirve para acá también) nosotros no dejábamos entrar a los negros a las ciudades, amurallábamos todo, por años, y después nos dimos cuenta que nosotros no podíamos salir al campo, entonces tuvimos que dejar entrar a los negros para poder salir, porque las papas se plantaban afuera, en la ciudad no podés plantar papas. Entonces los tuvieron que dejar entrar, esto va a pasar acá también en un momento dado, no podemos hacer que ese anillo de marginalidad sea demasiado grande porque no se puede sostener. La gente no quiere morirse, no le gusta morirse y van a pelear, así que va a pasar algo, no sé cómo se va  a llamar, porteñazo… no sé porque es una cosa nueva. Los adolescentes están en algo incomprensible, están inventando otro mundo, rompen vidrios, pintan las paredes y hacen macanas, pero hay algo fuerte, hay una opción por el amor y eso lo veo, por el otro, por la lealtad, por la verdad: te la canto de frente, dicen, y nos ven a nosotros, los caretas, como hipócritas, tienen razón, en general nuestra cultura es hipócrita ¡Ojo! No nosotros, los que estamos acá, nosotros somos los buenos. Los otros. Por eso estamos acá, la cagada es que siempre hablo para los buenos, los malos no vienen y cuando vos sos terapeuta siempre viene la víctima, nunca viene el que golpea, viene la mujer golpeada, entonces es más difícil, no podés resolver nunca, el otro es un psicópata que no puede tener terapia. Sigo… los adolescentes están inventando un mundo muy polenta y están cumpliendo con el deber de todo adolescente, de toda nueva generación que es transgredir, transgredir culturalmente y es ruptural, están en otra. Por ejemplo, cuando mi hija era adolescente, le saqué el dedo así (señalando) y le dije algo que me había dicho mi viejo ¿saben lo que me dijo? ¡ya fuiste viejo! Y me di cuenta que sí, que mi generación ya fue, y que si podemos generar un futuro va a ser apostando a esos pibes y podemos apostar. Además son tolerantes: si te cabe, hacé la tuya. Nosotros, los argentinos, siempre criticando, el otro en la nuca siempre te está diciendo: está mal, sos ridículo. Las relaciones, con la sexualidad, todo el machismo que tanto laburo les costó a las mujeres. Todo de un plumazo en una generación. Ahora un muchacho y una chica son iguales. Una vez, me dijo mi hija cuando tenía quince años: Anoche, en la fiesta, con Fulanita nos apretamos tres flacos.  Yo dije: ¡Ah, qué bueno, hay igualdad! Hay igualdad porque la iniciativa erótica está en la mujer también, antes tenían que esperar el cabeceo, o estaban ahí planchando, si al morocho se le ocurría cabeceaba y si no, planchaban. Ahora van y lo aprietan al otro contra la pared, es muy gracioso. Esto indica nuevos aires.

Con respecto a la muerte tienen otra actitud porque tienen muertes, han vivido muertes y la droga, a veces, lleva a la muerte y además ven el mundo muerto, porque no tener futuro es como morirse. Pichón Riviere decía: Lo único que puede enfrentar a la muerte, es el amor como proyecto. La muerte está tan lejos como grande sea mi proyecto. Hay chicas de veinte años que no pueden hacer un proyecto y se matan porque creen que están ya muertas, hay que cuidarse que no se suiciden, es la depresión, en cambio hay viejos, como Pichón, que a los setenta años murió vivo completamente.

Entonces el tema de los jóvenes, que son también los desaparecidos, en distintos grados, evidentemente, los pibes que ahora están en la pesada eso de la muerte, están más desaparecidos  y aún más, en riesgo de desaparecer en forma real y por las balas policiales porque si es joven es sospechoso, para la policía, y si es joven y morocho, es culpable. Es de terror.  Y esto me lo dijo un cana es como sacar por rostro, rostrear. En cambio, si es blanquito, no pasa nada, va a cortar gasas al Santa Lucía. Entonces la injusticia que hay ahora… todo eso lo viven los jóvenes y les da bronca. El folklore que están inventando es un folklore muy marginal: Ratones Paranoicos, Gusanos Podridos… ¿Vieron cómo se llaman los conjuntos de rock? Los redondos, por ejemplo, es una cosa muy interesante el fenómeno de Los Redonditos de Ricota, son letras polenta, letras muy esclarecidas, esclarecidas desde el dolor y desde la rebeldía. ¡Ojo! yo hablo de desaparecidos, que pueden aparecer y hay otros desaparecidos en los hospicios, en los geriátricos, los viejos o las viejitas desaparecidas… es una cosa siniestra, llegan a los sesenta o sesenta y cinco, los llama el jefe y les dice: usted no sirve más, está jubilado. ¡Qué crueldad! Cuando puede, todavía, proveer mucho. En la India, en Italia, en Bolivia, los viejos estructuran una historia familiar, entonces no hay tanta droga, acá a los viejos los condenamos a desaparecer, los meten en un geriátrico y ahí, si se quejan los medican y si se mean encima los retan. Entonces  yo digo: ¿por qué hablo de los desaparecidos? ¿Por qué elegí ese tema? Porque muchos de los desaparecidos, pueden volver a aparecer. Son desaparecidos que si peleamos pueden volver a aparecer. Nosotros hacemos cositas chiquitas: La Cooperanza, El Bancadero, el Bancapibes…, estamos con eso tratando que no mueran del todo, que se descongelen algunas almas  y que puedan tener esto de vivir, que en el fondo es lindo. El tema es que hagamos algo. Luchamos por los desaparecidos políticos, que desgraciadamente fueron desaparecidos, y hoy tenemos otros desaparecidos que son esos que si luchamos pueden aparecer.

Haré una reflexión sobre el término desaparecido. Ustedes saben que cuando empezó la atrocidad esta, yo trabajaba en terapias de crisis, mi especialidad es “la pesada”, situaciones muy agudas de desesperación. Por eso soy historicista y no psicoanalítico, no es el sexo sino el existir el tema,  de pronto venía una pareja o un hermano desesperado que decía: a mi hermano se lo llevaron. No existía la palabra desaparecido. Se lo llevaron. Porque no se sabía que iba a haber esa atrocidad, entonces era muy difícil de categorizar culturalmente, no había una palabra que ubique esa situación atroz en que alguien no está ni vivo ni muerto, está desaparecido. Estos militares hijos de puta crearon, fíjense ustedes, una  nueva situación, que es la crueldad de no saber si alguien está vivo o muerto, porque eso generaba en aquella época una ambigüedad insoportable. Entonces Las Madres, dando vueltas y vueltas en la Plaza de Mayo, generaron la palabra desaparecido y ahora, sí, un chico puede decir en la escuela: mi papá es desaparecido y tiene un lugar en el mundo simbólico, una categoría simbólica. Antes no, le preguntaban: ¿tú papá está vivo o está muerto? Y no se sabía qué hacer, se decía: dígale que lo mataron. ¿Y si vuelve? Dígale que se fue a Entre Ríos. ¿Y por qué no viene? ¿ no me quiere más?  Era, en aquel tiempo, muy difícil. Entonces fíjense, también, la labor de las Madres a nivel de la creación de un término que a veces se usa en el extranjero como desaparecido, no missing, se dice desaparecido. Desgraciadamente han creado un término, los militares y las madres. ¡Qué espanto! Yo lo he escuchado en EE. UU. desaparecidou, como se dice tangou, es siniestro ¿no? Tenemos un costado jodido nosotros ¿eh? Somos humanos, los argentinos somos humanos ¡qué siniestro eso! Y habías muchos cómplices ¡ojo! …eh no sé si tres millones me parece que eran más los que decían: en algo andaban

De todas maneras es así y ¿a dónde vas a ir? Te vas de acá y ¿a dónde vas? ¿Te vas a EE. UU.? que es la burocracia del alma, la tecnología. Estuve hace dos meses allá, en Nueva York, que yo voy siempre a ver qué carajo están haciendo en psicoterapia, y comprobé que se fue a la mierda todo, yo trabajé en un manicomio en Nueva York, hace muchos años, y había una cierta psicoterapia progresista, psicoterapias comunitarias, grupales, había psicoterapias existenciales. Fui ahora y no. Hay tres teorías terapéuticas, no más, uno es el viejo conductismo, de ratas, hacen estudios con ratas en laberintos, entonces según se comportan, lo extienden a los humanos, así con todo descaro, hacen una epistemología filosófica y científica  desde las ratas y la largan. Otro es solo en base a psicofármacos, han inventado pastillas para las fobias, ¡a ver si hay una pastilla porque se te murió tu mamá!… Eso no hay. Pastillas para el sentido de la vida no hay, Prozak para la depresión, para tales fobias esto, para tales fobias lo otro… para vender. Pasan de lo animalezco del conductismo o de lo biológico solamente de los psicofármacos…  Y el ser humano es ser humano porque está en el mundo de la información, ¡es rarísimo! A mi siempre me asombró, que si uno quiere saber qué piensa una persona, no basta con abrirle la cabeza, la persona es algo distinto que los sesos. El hombre es hombre porque le pasan cosas, le pasa una historia o está metido en una historia y no puede escapar, solo puede escapar suicidándose, que es una tontería o puede escapar, también, volviéndose psicótico, que es otra manera de escapar. Un americano de una universidad de allá me dijo: Hay una tercera forma Yo pensé: ¡qué suerte!Una tercera terapia humanizada. Y fue una desilución, la tercera posibilidad asistencial, es la regresión a “vidas pasadas”. El hombre es hombre y resulta que ninguna de las tres: ni el conductismo como animales, ni el sometimiento por medio de fármacos (el fármaco te deja idiota, no te aumenta la capacidad de entender tu destino), ni vidas pasadas que es magia, en las vidas pasadas todos son Cleopatra o Marco Aurelio, ¿ninguno barría la calle? Es new age ¿esto qué quiere decir? Que estamos en manos de un amo muy empobrecido existencialmente y del otro lado tenemos, acá, una cultura criolla solidaria, comunitaria, un poco melancólica pero muy profunda y la dejamos y compramos, pagándola carísimo, una cultura tecnológica individualista, competitiva, una mierda y la pagamos caro. Yo no entiendo. Somos tontos, masoquistas…

Somos de todo un poco, pero hay que zafar un poco del tango, los chicos zafaron del tango porque el rock es violencia ¿se pueden imaginar a los chicos siendo tangueros? ¿qué estén en la depresión?. Si en los jóvenes no hay energía y transgresión, no se inventa la nueva generación, el futuro. Por suerte son bastante energéticos.  Copian lo peor, afanan, son violentos, se drogan y eso es lo que le enseñamos, lo sacan del diario, leen el diario. El diario Clarín es como antes Crónica, chorrea sangre, las noticias policiales antes eran de chorros, ahora son de policías que afanan, que la policía afane, robe, es paradojal y es psicotizante, porque si me roba la policía ¿llamo a los ladrones? ¿Se dan cuenta? Es paradojal y destruye a la sociedad, es como el padre abusador, enloquece a la niña, a la adolescente ¿por qué la enloquece? Porque el padre es el que la tiene que defender de los otros hombres, entonces está invertido, es paradojal. Ahora… no nos asustemos, estamos en una crisis pero las sociedades hacen esto: suben y bajan. Vos analizás y a Luis XVI se le fue la mano con el hambre, en París, pero después se le fue la cabeza, yo creo que la última palabra que dijo no fue viva Francia, ni nada, dijo: Se me fue la mano con la pobreza. Cuando se le va la mano ¿Se acuerdan? El tronar del escarmiento, como dijo un general. Yo no soy peronista, me contagié el peronismo en la villa, ¿pueden creer que me lo contagié? Porque no podés laburar con los marginales sin contagiártelo y además fue el único que si afanó repartió, por lo menos. Ahora este engendro del menemismo no tiene nada que ver con Perón, es como Jesús y Quarraccino. ¿Se imaginan a Quarraccino con su panza, pobrecito, colgado de una cruz? Se cae…

Yo, a veces, empleo el humor porque las cosas que digo son bastante siniestras, entonces cuando ustedes se ríen un poco, les comento algo horrible, es una técnica pedagógica. Cuando explico esquizofrenia hago unas bromas y después hablo de la soledad infinita y la muerte imposible de evitar. Pichón tenía humor, Pichón decía: hay dos cosas que neutralizan la locura: el amor y el humor. ¿Te imaginás a Videla riéndose o amando? Siniestro. Son sub-humanos.

Volviendo a los desaparecidos humanos, existieron en todos los lugares, en el Tercer Reich los judíos, tampoco existían, no eran humanos, eran cosificados, después de las leyes de Nuremberg, podían ser muertos sin ningún problema. Cuando empezaron a matar a los militantes, fue después del decreto del exterminio, se determinó que un subversivo no es ni cristiano, ni occidental, es sub-humano y por lo tanto se da la ideología de la eliminación, cualquier cana podía matar, sin culpa, a una chica embarazada, porque ya estaba el permiso de la deshumanización, la cosificación. También  un loco muere en el hospicio por mala práctica y como es pobre y loco, no pasa nada. Nosotros tenemos compañeros que no están más: se resbaló, se cayó, desapareció. Hasta hace poco, a los travestis los pisaban en la Panamericana, y… son cosas. Los presos, hacen un incendio, queman los colchones, que son todos muy combustibles, mueren veinte o treinta y murieron los presos…     La característica más siniestra del desaparecido social es que  se convierte en cosa, en objeto, pierde su condición humana. Yo he luchado siempre por eso, me da rabia, me da bronca que se haga mierda a la gente innecesariamente, hice quilombos en los hospicios, con los pibes de la calle, en todas las situaciones dramáticas en donde algunas técnicas pueden rendir muchísimo. Nosotros hicimos un pueblito dentro del Borda, la Cooperanza era un pueblito, El Bancadero, veinticinco mil personas pasaron, se aliviaron de muchas cosas, que les dolía la vida, pagando solamente para el alquiler, nadie cobró un mango. Quiere decir que se pueden hacer cosas. Durante diecisiete años ningún psicólogo o psicólogo social, cobró un mango, quiere decir que se pueden hacer cosas autogestivas. Y hay: El Refugio, donde están los crotos,  en La Boca también hay, hay muchos islotes solidarios, existe la Argentina solidaria debajo, Las Madres de Plaza de Mayo son un ejemplo, dramático, pero hay muchos otros. Debajo del asfalto está La Pampa, eso no lo tenemos que olvidar. Vos picás allá y aparece La Pampa y está el sustrato. En este sentido soy un pesimista esperanzado. Hay que seguir peleando.

Público: -Y esclarecer…

Moffatt: -Sí, esclarecer… pero no nosotros a ellos, porque pertenecen a otra cultura. A un pibe de la calle le decís una frase de maestra y te dicen: ese dedito te lo metés en el… Y tienen razón, no le vas a hablar del aseo…

Público: -Si no se esclarese al pueblo no va a haber cambios.

Moffatt: -Cuando escucho eso tiemblo. Tiemblo porque el pueblo nos tiene que esclarecer a nosotros, eso es lo que yo pienso, soy un fanático de que si algo se calienta es porque el fuego va por abajo, acá hay un compañero barbudo, que dice que nosotros nos tenemos que esclarecer desde el pueblo, son opiniones, va a haber lío acá después, yo aviso que soy polémico y lo que digo no es “la verdad”, es una opción. Una vez estábamos en una marcha y un peronista me dijo: Nosotros somos feos, pero somos muchos. Y eso es verdad, por eso se van  a arreglar las cosas. ¿saben qué feos eran los que tomaron las Tullerías y los que tomaron el Palacio de Invierno?. La cosa es que ellos hacen los movimientos, nosotros podemos sí, mandar algunas técnicas sobre cómo tomar mejor el Palacio de las Tullerías. Y sucede… las cosas se dan vuelta. Por eso no hay que desesperarse. Como los organismos cuando se defienden, también las enfermedades mentales: están mal, peor y de pronto se organizan, (se llega al fondo de la pileta y se sale). El tema es dónde está el fondo de la pileta de Argentina (porque las aguas están turbias y es honda la pileta). Porque es cambio de milenio, aunque en realidad creo que está mal, porque hay uno que calculó mal la edad de Cristo y ya pasó el dos mil, ¡qué desilusión! Calculó mal, fue en el año noventa y seis y erró el cálculo, porque entonces Herodes estaría muerto cuando mandó a matar a Jesús…  Como era Romano están las crónicas.

La otra vez en una revista se me fue la mano, yo tengo muchos problemas con los psiquiatras, son enemigos directos en mi campo, además tengo un primo esquizofrénico que lo destruyeron en el Borda, hay una cuenta personal, por eso también hay tanta energía, y dije que los psiquiatras nunca interrogan a los pacientes, sino que los medican, son parecidos a los veterinarios. Me mandaron a llamar de un juzgado y tengo que explicar que no, que era una metáfora. Pero sí, son equivalentes a los veterinarios, y no es que los psiquiatras son malos, a ellos les enseñaron durante seis o siete años a curar estómagos, riñones, etc., y después les dan una licencia para trabajar con fantasmas y los fantasmas son distintos que las tripas, es necesario entender primero los fantasmas de uno, si el psicótico te manda una escena terrorífica de disgregación del yo y vos no tenés trabajado tus disgregaciones yoicas, a vos te pega mal, es cuando el psiquiatra le dice: callate loco y se defiende de esa manera. Son policías de blanco, como antes las maestras eran las que bajaban línea. Ayer estuve con docientas maestras, ahora trabajo mucho con docentes, enseñándoles primeros auxilios psicológicos para ellas  y para los chicos y con eso multiplico la posibilidad de aliviar a la gente que está más angustiada, porque los nenes vienen muy descompensados, ya no hay más “nenes”, antes ¿se acuerdan? eran las “blancas palomitas” que venían llamadas por la campanita. Yo les digo a las maestras: ¿se acuerdan de esos dibujitos? Ahora la campanita se la afanaron y las blancas palomitas vienen revolcadas y desplumadas y ustedes con los pelos parados y sin poder hacer nada. Entonces enseño cómo contener a los pibes, porque si  no los contienen los pibes no pueden aprender. Por ejemplo, el pibe golpeado, está contraído y no puede escuchar y le hablan de la Batalla de San Lorenzo y el pibe piensa en la “batalla de la noche” en que el padre vino borracho y la mató a piñas a la madre. Tenemos que bajar y las maestras han bajado. Los docentes, es increíble, pero es el único uniforme que se respeta en la villa, el uniforme blanco de las maestras, los policías son peligrosísimos, los políticos pasan levantando nenes, lo besan, lo dejan (van ahí con galochas para no ensuciarse en el barro) y los psicólogos siempre estuvieron en su diván, en su consultorio y nunca aparecieron. Cosa que no pasa en Brasil, allá es muy interesante la sensibilidad popular en los profesionales, cuando voy doy clases en la Universidad y en los hospicios, acá no puedo ni entrar a barrer la Univesidad, me ven como una mezcla de Che Guevara y Norma Plá…

Pero lo de las maestras es interesante, es interesante cómo los docentes luchan. Tengo una escuela acá  y otra en Neuquén, de psicoterapia de crisis, la neuquina… ¡tienen que ver qué lindo! ¡qué aire setentista que hay! las maestras son muy peleadoras, cortan rutas y pelean al lado de los piqueteros. Y acá también, es interesante ver cómo el docente se ha esclarecido… se ha esclarecido porque le rebajaron el sueldo, eso me hace acordar a una anécdota en el tiempo aquel, antes de Cámpora, que iban los troskos a avisarle a los obreros en las villas que eran explotados, y un negro les dijo: sí, ya me enteré…

Y para terminar con esto de los desaparecidos sociales. Uno va al hospicio, está ahí todo un día y se carga mucho, hay mucho dolor. Tengo unas fotos espantosas que parecen campos de concentración, las mujeres tiradas en el piso, en total abandono, en un lugar como la mitad de este espacio del local de las Madres, ¡ochenta mujeres tiradas en el piso! sin ventanas, sin plantas, durante años…  no existe más el tiempo, y si no existe el tiempo no existe la subjetividad, no hay tarea. Son cosas horribles esos “chupaderos intemporales”. ¿Cómo no vamos a pelear por eso, si ellos pueden aparecer?

Entonces, es una cosa que propongo, y hay gente trabajando en el Estevez, en el Borda, en el Moyano. Y bueno, peleemos por eso. En las cárceles ¿qué pasa con los negritos?, están hechos mierda, chicos jóvenes a  los que meten ahí y los violan, quedan entrampados, salen resentidos. En el reformatorio, entra un pibe y si no es violento lo violan y queda con bronca y para que no lo violen tiene que volverse salvaje, no tiene un tercer camino, que sería pensar,  volver a la sociedad para hacer grupos, para trabajar, todo el sistema está podrido, tenemos que luchar para modificar eso. Hay una inmensa población que está hecha mierda.También en la ciencia, la misma discriminación, la otra vez fui a un congreso de medicina, cardiología, había como cuarenta trabajos sobre by-pass y ningún trabajo sobre chagas, ¿saben cuántos chagásicos hay? Cerca de dos millones. Mueren entre diez y veinte años antes y es discapacitante. Sin embargo no, porque el chagas es de los pobres.

Siempre que tengo oportunidad, lo que largo son ideas generadoras para hacer cosas. Y toda esa gente, que son nuestros hermanos, esos son los que pueden aparecer. Son los desaparecidos que pueden aparecer. Hemos luchado mucho por los desaparecidos de la dictadura y las Madres siguen ampliando su pelea, porque luchan por los motivos que luchaban los hijos. Es interesante como han ampliado la lucha peleando, ahora, por todos los desaparecidos.

Alfredo Moffatt, psicólogo social.
Director de la Escuela de Psicología Nacional.
Docente de la Universidad Popular Madres de Plaza Mayo.
El trabajo que se publica es una clase especial
dictada en la Universidad de las Madres.